Con más de 160 años de historia, el plan Cerdà está más vigente que nunca. Es un legado que debemos proteger y saber actualizar para afrontar los desafíos actuales y seguir avanzando en la Barcelona que queremos en el siglo XXI. El pensamiento transformador de Ildefons Cerdà, como pionero del urbanismo moderno, refleja los conceptos que inspiran nuestra compañía: poner en el centro el bienestar de las personas, anticiparse, aplicar el conocimiento y garantizar la igualdad.
El Plan del Eixample fue aprobado en 1859 y la Sociedad General de Aguas de Barcelona fue fundada en 1867. Somos paralelos: la modernización de Barcelona con la constitución de Aigües de Barcelona y embrión del grupo Agbar, en su momento, funcionaron de forma paralela.
El grupo Agbar y Aigües de Barcelona son parte de indisociable de la ciudad, actuando con los principios que iluminaron a Cerdà: la razón, la ciencia y la técnica. Y también su defensa de la participación público-privada. Podríamos decir que somos hijos de Cerdà. Nosotros nacimos en Barcelona, somos Barcelona, y siempre haremos frente a quien quiera destruir Barcelona. No sólo hacemos un servicio de excelencia, sino que estamos en torno a la innovación, a la acción social, al progreso y al futuro de la ciudad.
Por eso, en este tercer encuentro del Cercle de l’Aigua, bajo el título «Repensando los retos globales de la ciudad y del territorio. Ildefons Cerdà como pretexto», hemos querido acercarnos a cómo se ha formado la Barcelona moderna y a la ciudad del futuro; lo que somos y hacia dónde vamos. Y lo hemos hecho de la mano del geógrafo y catedrático de la Universitat de Barcelona, Joan Tort, y la especialista en urbanismo e historia de las obras públicas, M. Teresa Navas.